domingo, 12 de junio de 2011

Sobre "El mago de la cara de vidrio", de Eduardo Liendo. Un prólogo de Alexis Márquez Rodríguez

Ayer pude comprar una edición, hermosa en su presentación, de "El mago de la cara de vidrio", de Eduardo Liendo. Lo hice para tener a la mano una edición menos manoseada que la que tengo, ya en trance de desarmarse. Me gusta Liendo, defiende una línea escritural que me es cara: la de la ironía y la sátira. Tradición que se remonta a Aristófanes, autores como Horacio o Cervantes, Swift y Sterne, la vasta literatura rusa y polaca. Es, quizás, una de las líneas más cercanas a la crítica en nuestra heredad, que debemos releer constantemente. En fin, Liendo propone en su obra mucho de este camino, y por eso suelo releerlo para buscar piso cuando me encuentro sin él.

Al comprar una reedición, suelo revisar el índice; si tiene alguna cronología o epílogo, también. Pero lo que más busco es alguna nota en donde el autor o los editores especifiquen algún agregado o modificación a los textos, alguna supresión. Luego, por último, leo el prólogo. En esta edición, del 2008, de Monte Ávila, me encuentro con que es la cuarta Reeimpresión, y que ha sido editada (con alguna modificación, creo), quince veces, la última, en 2003. El prólogo es de Alexis Márquez Rodríguez. De este prólogo, es de lo que me gustaría realmente hablar.

Comienzo celebrando a Márquez, que muy bien dice que Liendo es un escritor con suerte, pues nunca ha tenido mayores problemas para editar y menos para reeditar. Sus libros son muy leídos y eso es todo un logro en el mapa narrativo venezolano. Pero entonces, nos encontramos con estas palabras: "Desde muy joven Liendo se ubicó ideológicamente en sectores radicales, que buscan una transformación auténticamente revolucionaria de la sociedad, capaz de corregir las injusticias, con demasiada frecuencia verdaderas iniquidades de todo sistema social basado en las desigualdades clasistas y en la explotación de unos hombres por otros". Posteriormente, Márquez no habla de sus incursiones en la guerrilla en los sesenta, " con miras a la instauración de un sistema socialista". Luego, Liendo cae preso, es llevado a juicio, y exiliado. Vive en Suiza, Holanda, Checoslovaquia, y realiza estudios en la Unión Soviética de Psicología. Desde su regreso al país, trabajó en la Biblioteca Nacional.Márquez continúa su prólogo, siempre haciendo énfasis en las virtudes revolucionarias de Liendo, aunadas a las estéticas, para justificar su triunfo como escritor. Es así como se explica su vena satírica: Liendo es un hombre de izquierdas. Nos dice Márquez: "No hace falta apelar a complicadas teorías y a otros instrumentos del análisis psicológico, para inferir que en el caso de Liendo se ha producido una especie de sustitución de los procedimientos y de las armas de lucha. El antiguo combatiente, derrotado en el alba misma de su primera salida, persiste en su convencimiento de que es necesario luchar por una radical transformación de la sociedad. Más la realidad histórica le impone un cambio en los métodos y en los instrumentos de la lucha. Para el escritor, dijo alguna vez, escribir es una manera de combatir". Nuestro prologuista continúa hablando y nos señala la denuncia social de la obra de Liendo, la de la desigualdad clasista y la explotación de unos hombres por otros. Ya hacia el final, nos encontramos con una sorpresa que se nos va revelando palabra a palabra: Márquez nos está hablando de un hombre de algo más de cuarenta años de edad, con tres libros publicados y le augura un futuro promisorio. La fecha de este prólogo es de 1985.

Desconozco si Liendo alentó la publicación de este prólogo, pero mi lectura hace del texto de Márquez una suerte de burla del lector contemporáneo. Liendo, luego del año 1985, ha publicado seis novelas más y dos libros de relatos. Es un autor que no simpatiza con el régimen actual, editor de esta obra. El prólogo de Márquez, de raingambre marxista leninista (recuerdo aun la ingenua carta de Márquez a Fernánde Retamar, recopilada en "Cartas en la batalla", libro editado por Alfa), es un texto totalmente fuera de contexto y que no genera aportes sustanciales a la lectura de la obra de Liendo, mírese por donde se mire. Este libro suele ser lectura de bachillerato: ¿es interesante que un adolescente lea este prólogo desactualizado?

Pensamos que solo la coleccion Milenio Libre de Monte Ávila era de carácter peligrosa. Veo que no es así. La propuesta de lectura de la obra de un autor, casi 40 años después de publicado ese texto, cambia. Hacer énfasis en las virtudes revolucionarias de Liendo, cuando el contexto sociopolítico actual es definitivamente diferente, es una vulgar manipulación del lector y debe denunciarse. Es una de las más insanas costumbres del mundo editorial del siglo XX. Cuando escribí mi tesis de licenciatura sobre W.H.Auden, encontré en mis lecturas editores que, con más de treinta años de distancia, todavía exaltaban al Auden inglés, de línea marxista y freudiana, en detrimento del Auden desde los años cuarenta: conservador y cristiano. Todo, fuera de contexto y sin considerar la obra posterior del mismo. Lo mismo veo con Liendo: el afán fanático en exaltar la vida y la visión de un hombre en un momento, descartando cualquier otro cambio u aporte en años subsiguientes. Me pregunto si es así como debemos leer a Victoria de Stefano, Antonieta Madrid o, quien ha sido manipulado de la misma manera que Liendo: Mario Vargas Llosa.

La obra de Liendo se ha estado reeditando por la editorial Alfaguara.Recomiendo cualquiera de sus obras, en especial "El último fantasma", en donde marca clara distancia con la figura de Vladimir Lenin. Lean "El mago de la cara de vidrio", pero sáltense el prólogo. La obra de Liendo sigue con nosotros, plena de sátira y denuncia. Esa denuncia continúa hoy, en y a este gobierno, no se quedó en 1985. Aunque algunos quisieran que así fuera.

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