domingo, 9 de mayo de 2010

Apuntes para una poética del ciberespacio (video conferencia con la UNAM)

No sé si pueda pensarse en el blog como un nuevo género literario. Tampoco simplemente como una forma. Considero que los lugares de escritura creativa que se han gestado en la red son espacios de libertad, tierra de nómadas, lugar de exploración. Escribir en la red, en cualquiera de los espacios existentes significa para muchos una exposición, un revelarse o un mostrarse histéricamente. Se ha convertido en una nueva bitácora del escritor, su diario, su cuaderno de apuntes. Creo que el proceso de escritura en el ciberespacio es de alguna manera distinto. Es un writing show en algunos casos, en otros un salvavidas. Tiene la virtud de que, de alguna manera, trasciende la dictadura del mercado: cualquiera puede escribir, publicar lo que sea. Además, a esto se suma el acompañarse con fotografías, cuadros, ilustraciones, música, videos. Lo que hace de esa escritura un cruce de los Calligrammes de Apollinaire, Blanco de Paz y de cualquier obra de Marcel Duchamp. La red es un universo infinito de conocimientos, datos, imágenes cada vez más difíciles de domar, domesticar. Es una sobrenaturaleza. Otorga la oportunidad de realizar cambios significativos en nuestra forma de comunicarnos con los otros, que puede realizar modificaciones importantes en nuestras costumbres y criterios éticos, e incluso religiosos. ¿Puede un blog convertirse en un espacio sagrado? Pienso que puede, a partir de una erótica de la red. Hablo de una erótica de la palabra que no guíe pasos, sino que nos ayude a perderlos y en ese descampado terrible, esa noche oscura, nos atrevamos a ir más acá de nosotros, a explorarnos, a rebelarnos contra aquello que nos limita, sea de índole material (no tengo quien me publique), personal (me da vergüenza que sepan quién soy) o político (si saben que escribo esto, me asesinan, me deportan, encarcelan a mi familia).
¿Qué buscamos al escribir en la red, en este ámbito nuevo, de ritmo distinto, de formatos variados? Más allá de comunicar, de establecer vínculos, diálogos y expresarnos, ¿qué buscamos en términos de forma? ¿Cuáles serán las formas de la era tecnológica? ¿Apelaremos a la vanguardia o nos haremos más clásicos?, ¿Qué privilegia en el blog en cuanto a formas literarias? Los blogs de poesía y de diario abundan sobremanera, sean de corte individual o colectivo. El cultivo del cuento es recurrente, en especial en el ámbito hispanoamericano (es un género con una gran tradición). También hay espacios sustanciosos para el mincuento o la minificción, que cada día aumenta sus adeptos y fanáticos. El epigrama, el fragmento, la anotación, paradójicamente no circula tanto. Escribimos miles de mensajes de texto, conversamos abundantemente por el Chat y aún así la frase, la forma breve en términos literarios nos cuesta. Es como si no tuviera alcurnia. La clave de las formas breves está en su lectura lenta, cuidadosa, y en espacios cada vez más rápidos el ojo del lector aún suele interpretarlo como el horóscopo del día.


Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad. Esas son algunas de las Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino. Fueron una serie de conferencias que preparó para ser leídas en la Universidad de Harvard en 1985. Lamentablemente, el autor murió antes de poder hacerlo.
Calvino diserta sobre la noción de Levedad, y por qué la considera un valor en términos literarios:

"En los momentos en que el reino de lo humano me parece condenado a la pesadez, pienso que debería volar como Perseo a otro espacio. No hablo de fugas al sueño o a lo irracional. Quiero decir que he cambiado mi enfoque, he de mirar el mundo con otra óptica, otra lógica, otros métodos de conocimiento y de verificación. Las imágenes de levedad que busco no deben dejarse disolver como sueños por la realidad del presente y del futuro...
En el universo infinito de la literatura se abren siempre otras vías que explorar, novísimas o muy antiguas, estilos y formas que pueden cambiar nuestra imagen del mundo".

Calvino realiza un trabajo de exploración alrededor de los planteamientos de Pitágoras, de Lucrecio, de Ovidio, la ciencia y la informática. Va de la mano de Proteo y Hermes señalando las posibilidades de transmutación permanente de la materia y del conocimiento. Por ende, de la literatura, haciendo énfasis en sus formas:
"Tanto en Lucrecio como en Ovidio la levedad es una manera de ver el mundo fundada en la filosofía y la ciencia: las doctrinas de Epicuro para Lucrecio, las doctrinas de Pitágoras para Ovidio (un Pitágoras que, tal como nos lo presenta Ovidio, se parece mucho a Buda). Pero en ambos casos la levedad es algo que se crea en la escritura, como los medios lingüísticos propios del poeta, independientemente de la doctrina del filósofo que el poeta declare profesar".
Calvino continúa su exploración hacia el Renacimiento, y llega hasta Cavalcanti y Dante: "En Cavalcanti el peso de la materia se anula por el hecho de que los materiales del simulacro humano pueden ser muchos e intercambiables". Ambos abren vías importantes para la literatura italiana y Occidental. Un lenguaje que se convierte en un elemento sin peso, que anda como la electricidad en el aire en Cavalcanti y el lenguaje del espesor, de la concreción de las cosas, en Dante. Al fin, algunas páginas después del inicio de este capítulo, Calvino nos dice lo que entiende por "levedad": " La levedad para mí se asocia con la precisión y la determinación, no con la vaguedad y el abandonarse al azar". No nos invita Calvino a la irresponsabilidad para con el texto, ni a abandonarnos en él sin responsabilidad estética o ética con respecto a la escritura en la Red. La demanda del riesgo implica acompañarlo con la dedicación a la página, a cada letra. Nada más cercano a la minificción, a proponer textos de extensión corta llenos de la densidad del universo. Ya Giordano Bruno nos decía: “El centro del universo está en todas partes, y su periferia, en ninguno”.

La propuesta de Calvino en cuanto a la importancia de la Levedad la considero importante sobremanera para este nuevo siglo (no me atrevo a decir milenio) que comenzamos. La forma incorpórea de los blogs, páginas WEB y demás formatos de escritura, audio y video que existe invitan a tomar en cuenta lo que nos dice Calvino: transmutar el antagonismo entre cuerpo y virtualidad, por medio de las formas que consideremos correctas para expresar el arte. Navegar sin temores por la bóveda celeste de la red. En un mundo multipolar y transcultural, ese mundo que ya hemos empezado a ser, debemos transmutar el antagonismo entre cuerpo y virtualidad, por medio de las formas que consideremos correctas para expresar el arte. Unas formas que trasciendan los casi siempre limitantes conceptos de los que detentan el poder. Hagamos una erótica del ciberespacio. Escribamos en la bóveda celeste de la red. Aceptemos nuestras palabras vestidas así, nuestros apuntes, nuestros textos en esas entregas subsecuentes, desnudos en la espera. Vistámoslas según nuestro temple nos indique como debe llevar sus galas. Hagamos de este espacio algo definitivamente nuestro.

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