martes, 26 de mayo de 2009

Sabana Grande a mediodía

Insisten en quitarnos tradiciones. En hacernos ver que nada va quedando y poco a poco el deterioro se lleva aquello con leve piso. Vivo en una ciudad en donde se pretende que todo pase, que todo sea zona de tránsito:las esquinas de la ciudad, los edificios numerados de Bello Monte, la buena comida de las tascas, los estadios de el Paraíso, el malecón del litoral, la memoria de Lídice, barrio de los checos, o San Bernardino, de los judios. El mercado de los chinos o los peruanos los domingos. El triángulo de Jerusalén: La Mezquita, la iglesia de los Meronitas, la Sinagoga.
Hoy pasé por Sabana Grande. Ya no hay buhoneros. No veo tampoco resquicio alguno de lo que fue este lugar de mi ciudad en la noche de mi ciudad. No veo a los viejos aquellos sino en fotos. No siento la cercanía de los bohemios. Siguen en pie las prostitutas, los bares de strippers famélicas, los travestis, los vendedores de libros robados, la muchachada jubilada del colegio.
Te dejo tranquila. Si te levantas, tendrás tu sopa.; si duermes seguido, te alcanzo la cobija.
estamos en tiempo de cuidado. Hemos de cuidar lo que no se olvida; lo que, en algún momento del tiempo, volverá de entre los muertos.
Así el regreso sea a pleno mediodía.

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