jueves, 12 de noviembre de 2009

Terracota

He conocido a una mujer de terracota. Se ha hecho a sí misma con el rojo, el naranja y el negro. Es de fuego y aire y se sostiene de mi brazo como hilo de cometa.
Es una mujer bordada de misterios y silencios que me seducen y me inquietan, que me hacen barro en sus manos.
Lleva el cabello salvaje y libre como es ella, con matices rojizos,marrones, con sus faldas rojas, sus botas negras, y piezas de rojo, de verde en sus muñecas.
Lleva una perla en un hilo al cuello, los pies más hermosos que he visto en sandalias, y siempre envuelta en una chaqueta.
Mi mujer se recoje el cabello al comer, y no mezcla los alimentos. Habla con dulzura alta y de hermosa manera. Nada la detiene, nisiquiera las nostalgias en las que se pierde a veces cuando oblicua la mirada.
Quiere mucho a sus amigos, respeta a sus padres. Tiene una hermana que es una flor de azúcar y con quien pelea y se abraza.
Es una mujer de terracota, con sus oscuridades secretas y llena de luz, que bebe Ron y escucha Rock, que baila salsa divino.
Esta mujer me mira con los ojos llenos de futuro, de puertas abiertas, de cielo. Se abraza a mi pecho y se me entrega. Me mira y me dice "Soy tuya, entera".
Me besa con deseo y me toca con hambre. Me ama y no me suelta, ni lo hará. Me tiene guardado adentro, en donde he hecho casa, muy adentro.
Tengo una mujer de terracota, a quien miro, observo, deletreo y aprendo. Soy el aprendiz de ella. Hago mi plana en cada poro de su cuerpo.

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