jueves, 13 de agosto de 2009

La lentitud

Va lenta la semana. Nos gusta dejarnos para más tarde, la lucidez a la mano con el pánico.
No somos la historia de nadie: un andar doliente de promesas por los espacios del herraje, mientras nos gritan, nos gritan y nos lamen las orejas con susurros destrozados un disfraz de alegorías, un refrán de majaderos.
La providencia de dios está llena de azares de múltiples rostros. De murmullos de espanto en los umbrales. Momentos de ocio, de fotografía: la mujer desnuda en la autopista, las torres del silencio, la noche devoradora de mañanas.

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