lunes, 14 de mayo de 2012

Diario de Ismael Da Silva (III)

Domingo, hora Nona.
Ayer vi el ajusticiamiento de un muchacho. Era rubio, alto, vestía un traje antiguo, no sé de donde pudo haberlo sacado, pero con camisa sin mangas y una gorra de los Yankees de Nueva York (un equipo extinto en una ciudad extinta). Un día, entre tantos, Keko y yo (así se llama el muchacho) salimos de paseo. Y entonces vimos un mural: Aparecía un hombre vestido igual que Keko, acompañado por otros parecidos. Y aborígenes, esos habitantes antiguos que hoy tiranizan vastas zonas del Sur de América. El ancestro de Keko parecía darle unos golpes al madero. Era la fundación de una ciudad lo que el muro nos mostraba. Las palabras grabadas habían sido borradas con el salitre y el tiempo. Solo se podía leer ahora: Si alguien se opone que saque su espada… Luego, tres golpecitos al madero. Y con eso, más alguna fórmula religiosa o mágica, fundaban la ciudad. Keko se emocionaba con el muro. Yo sigo sin entenderlo.
Aparentemente, el muchacho decidió dedicar más horas de trabajo para producir un poco más, sabiendo que está prohibido. Fue apresado por la turba, e inmediatamente pasado a cuchillo. Alguien le robó la gorra de los Yankees. Aun no salgo de mi estupor.


Lunes, Completas.
Aquí, en la isla, predomina el juego. Los toros y los gallos son los predilectos; le siguen las carreras de cachicamos, búfalos y avestruces. No se permite la apuesta por dinero, pero apuestan casas, comida, mujeres, hombres, niños. El beisbol, antiguo juego rey del Mare Nostrum es celebrado con honores, pero no se juega. Nadie recuerda las reglas y prefirieron, en una Asamblea ocurrida hace una década, mejor no pervertirlo. Cada octubre inauguran la temporada, recuerdan y debaten los viejos tiempos y en enero la clausuran.
A pesar de las leyes y acuerdos de productividad que predomina en la isla, lo que prevalece de ese atajo de constituciones y normas es el derecho a la pereza. Cada quien recurre a él cuando la tarde se hace demasiado pesada o las libaciones fueron frecuentes. Aunado a esto, hay iconografías del mundo antiguo por todas las casas, como extraños estandartes: retratos de Paul Laforgue, cuadros de la Comuna de París, bustos de Karl Marx, fotografías de Comte o Napoleón. En los retretes nunca faltan estampas pequeñas con la figura de Proudhon y Cromwell. Es extraño esto, como es raro, complejo y sin sentido su sistema político. Cada ciudad familia (designada por apellido), tiene un sifogrante; cada 5 sifograntes depende de uno en jefe, a quien llaman traniboro. Ellos eligen al Líder, pero tomando en cuenta que son más de 500 sifograntes, suelen elegir a quien habla mejor y ofrece más cosas (sin considerar que tenga las bases, argumentos, planes para cumplirlo). El pueblo sugiere a cuantos Líderes considere. Aquí ocurre el mayor desastre: suele cada quien postular a alguien, generalmente cercano, o familiar. O con quien sostienen tratos comerciales. También abunda la candidatura de sifograntes menores, es decir, los que representan a una familia apenas. En fin, es un desastre, pues al final son los traniboros los que designan al Líder según sus disposiciones. El cargo del Líder dura toda su vida a menos que sea depuesto o degradado bajo sospecha de tiranía. Y cada uno, según los habitantes que conozco, es un tirano en ciernes. Incluyendo a Keko, a quien lincharon hace días.


Martes, Vísperas.
Hay una ausencia de caballos. Están casi extintos. Los guardias andan en avestruces, el método de transporte predilecto. No pueden ser muy pesados, puesto que las grandes aves no pueden con tan grandes pesos por mucho tiempo. No importa. Su labor es vigilar, apenas, el poniente. Existen otras criaturas extrañas: un animal extraño de una gran cola como la del zorro. Asemeja un marsupial. Se acerca mucho a los seres humanos y hace como que juega. Uno cae en la trampa y se va el día entero en esa refriega. Parece que entiende el alemán. Hay otro animal enorme, hacia el sur de la isla, que seduce con sus cantos. Se esconde en la zona más montañosa. El canto es alegre, y brota de su garganta enorme. Es negro, su cola es peluda y no muy dado a la gente. Los enamorados suelen ir a escucharlo. Otro animal, de dientes y garras escarlata, semejante a un gato, merodea las ciudades. Es de patas cortas y de color blanco. Se le suele ver cerca de los bares. Son animales libres. Existen muchos más, que ya iré enumerando, así como las plantas y frutales. Los animales domésticos, son el conejo, el gato, el perro y numerosos pájaros amaestrados. Quizás un par más, según me cuentan, pero no los he visto. Hay un perro que me sigue frecuentemente. Es un Dalmata, pero de tamaño mayor. Algunos ciudadanos le temen parece, por su mirada feroz y sobriedad. Hace dos días vi aun pequeño niño, rubio, darle alimento introduciendo su pequeña mano en su inmensa boca, casi hasta la garganta. Luego, lo cargó en su lomo y se lo llevó a la madre. Me sorprendió, pero qué no sorprende en los animales.

 Miércoles, hora Prima.
El trabajo es de 4 horas al día, comenzando a las 11, terminando a la 1 y retomando a las 4 hasta las 6. Los sifograntes trabajan menos, 2 horas. Su principal y casi único oficio consiste en ver y cuidar de que ningún hombre trabaje más de 4 horas, pues hacerlo es considerarse una bestia, y de rango menor al de los esclavos. El tiempo libre está lleno de múltiples actividades, que ofrecen al hombre lo que más guste. Aquellos que se dedican al saber, son objetos de burla continua.
El exceso de trabajo, es penado con cárcel y en algunos casos, con la muerte, como ya he comentado.
El problema de este sistema radica en la incapacidad de generar  riqueza. La mayoría de los lugareños contribuye a incrementar sus ingresos en los Bancos de Semen. Hay cuatro. Son el producto de exportación mayor hacia las naciones orientales del mundo, que padecen de esterilidad luego de la hecatombe. La radiación, producto de la inversión de la salida del sol en los parajes, luego del cese de los polos, la produjo. Esto nos presenta a varones lánguidos y sin fuerzas para el trabajo. Las mujeres suelen pasar trabajo por ello, y se hacen expertas en diversos reconstituyentes, menjurjes eróticos, y diversos jarabes con vistas a mantener a sus varones fortalecidos. Aún así, estos no dejan de ir a los Bancos, pues el pago es inmediato y les permite asistir a todas las celebraciones que deseen. Pienso que así, yo también podría mantenerme mejor. Aun no lo decido.

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