lunes, 6 de julio de 2009

Apuntes para una poética del ciberespacio (segunda parte)

La literatura y el poder bailan desde el principio de los tiempos. La rebeldía, esa condición nuestra, no dejará de acompañarnos hasta el final de los espacios. La relación entre literatura y poder sigue, la relación entre rebeldía e Internet apenas está comenzando. La red es un universo infinito de conocimientos, datos, imágenes cada vez más difíciles de domar, domesticar. Es una sobrenaturaleza. Otorga la oportunidad de realizar cambios significativos en nuestra forma de comunicarnos con los otros, que puede realizar modificaciones importantes en nuestras costumbres y criterios éticos, e incluso religiosos. ¿Puede un blog convertirse en un espacio sagrado? Pienso que puede, a partir de una erótica de la red. No hablo de pornografía, ni de espacios determinados por imágenes. Hablo de una erótica de la palabra que no guíe pasos, sino que nos ayude a perderlos y en ese descampado terrible, esa noche oscura, nos atrevamos a ir más acá de nosotros, a explorarnos, a rebelarnos contra aquello que nos limita, sea de índole material (no tengo quien me publique), personal (me da vergüenza que sepan quien soy) o político (si saben que escribo esto, me asesinan, me deportan, encarcelan a mi familia). Escribir en la red es, al fin y al cabo, escribir bajo condiciones estipuladas por el servidor. Es falso pensar que uno aquí hace lo que le da la gana. Hay condiciones que uno debe respetar. Ahora bien, así como existió y existe literatura clandestina, prohibida o moralmente reprobable por las leyes y costumbres de la época (pienso en la obra de D.H.Lawrence, por ejemplo), de igual manera existen diversos planteamientos en Internet que no van con las líneas establecidas. Hablo en término literarios, no hablo de blogs de neonazis ni de fundamentalistas políticos o religiosos, aunque lo humano, que es el fin de lo literario, la materia viva, también aborde, critique y se rebele contra estas ortodoxias.¿Qué privilegia en el blog en cuanto a formas literarias?. Los blogs de poesía y de diario abundan sobremanera, sean de corte individual o colectivo. El cultivo del cuento es recurrente, en especial en el ámbito hispanoamericano (es un género con una gran tradición). También hay espacios sustanciosos para el mincuento o la minificción, que cada día aumenta sus adeptos y fanáticos. El epigrama, el fragmento, la anotación, paradójicamente no circula tanto. Escribimos miles de mensajes de texto, conversamos abundantemente por el Chat y aún así la frase, la forma breve en términos literarios nos cuesta. Es como si no tuviera alcurnia. La clave de las formas breves está en su lectura lenta, cuidadosa, y en espacios cada vez más rápidos el ojo del lector aún suele interpretarlo como el horóscopo del día. Entonces, ¿qué debemos abordar aquellos interesados en escribir en la red?, ¿es posible la novela?, ¿qué ocurre con un género como la literatura epistolar? Algunos autores la han vuelto a cultivar, pero en la red, a pesar de la importancia del correo electrónico, aún no.¿Qué buscamos al escribir en la red, en este ámbito nuevo, de ritmo distinto, de formados variados?. Más allá de comunicar, de establecer vínculos, diálogos y expresarnos, ¿qué buscamos en términos de forma?. ¿Cuáles serán las formas de la era tecnológica?. ¿Apelaremos a la vanguardia o nos haremos más clásicos?Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad. Esas fueron las Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino. Fueron una serie de conferencias que preparó para ser leídas en la Universidad de Harvard en 1985. Lamentablemente, el autor murió antes de poder hacerlo. Nos dice: En el universo infinito de la literatura se abren siempre otras vías que explorar, novísimas o muy antiguas, estilos y formas que pueden cambiar nuestra imagen del mundo. Y nada más acertado que eso. En un mundo multipolar y transcultural, ese mundo que ya hemos empezado a ser, debemos transmutar el antagonismo entre cuerpo y virtualidad, por medio de las formas que consideremos correctas para expresar el arte. Unas formas que trasciendan los casi siempre limitantes conceptos de los que detentan el poder. Hagamos una erótica del ciberespacio.Escribamos en la bóveda celeste de la red.

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