lunes, 6 de julio de 2009

Recuerdos de piano, dice la mayor

Escucha bien esa pieza, hijo. Yo recuerdo que tu abuelo me dio clases de piano de niña. Y quería ser bailarina también. En ese tiempo nos mudábamos mucho, pues lo buscaba la gente de Pérez Jiménez. Éramos ya varios hermanos y con la ropa, las cosas de los niños, el acordeón y las valijas de mamá, nos trasladábamos. Y entonces, claro, ya no podía haber piano. Hubo un tiempo en que vivíamos todos, mi hermana, mis cuatro hermanos y mis padres medio escondidos en dos cuartos. Después del 58, Papá decidió comprar una casa. Nos la mostró luego de un viaje a Cumaná que hicimos toda la familia. Pero a mamá no le gustaba. Era lo suficientemente grande como para que cupiera un piano. Y eso echó por la borda casi todo. Luego, prestaron y botaron el dinero y no fue sino hasta cuando tu tía y yo, que éramos las mayores y comenzamos a trabajar, que conseguimos comprar el apartamento en Vista Hermosa. Y todos nos levantamos. Vivimos la dictadura, la llegada de la democracia y la rebeldía de Daniel, tu tío el menor, que era ñángara y protestaba quemando carros. Con política o no, no dejamos de trabajar o estudiar, con mudanzas o no. Como el tiempo en que vivíamos donde la abuelita en la avenida Gáspari, tiempo tan duro y ajetreado o cuando cerraron la Universidad y no pude seguir estudiando.Entonces, llegaron ustedes, tus hermanos y tú, y también tus primas y primos.Y hoy están aquí.Escucha y toma consejo hijo: han tenido y tendrán tiempos duros tú y tu generación.Solo nunca olvides estos recuerdos de piano.

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